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EL TEXTO, UN CUERPO MÁS PARA LA PERFORMANCE

por Camila Téllez

 

“En la medida en que el desastre es pensamiento, es pensamiento no desastroso, pensamiento de lo exterior. No tenemos acceso a lo exterior, pero lo exterior siempre nos ha tocado ya la cabeza, siendo lo que se precipita.

El desastre, lo que se des-extiende, la des-extensión sin el apremio de una destrucción; el desastre vuelve, siempre desastre de después del desastre; regreso sigiloso, no estragador, con el que se disimula. El disimulo, efecto del desastre.”[1]

 

  

El presente texto, es un ejercicio escritural que intentará sondear y conectar el espacio entre las performances Bordes de un vacío (2015) y Fuga (2016). Ambos acontecimientos impulsados por Sebastián Mahaluf, y a partir de los cuáles, ésta escritura toma forma y parte, como una prótesis vinculante entre una y otra performance.

La iniciativa de este texto, nace de largas conversaciones a distancia -vía skype-, en las que Sebastián y yo, intercambiamos posibilidades y deseos para que performance y escritura, vayan una vez más, de la mano y juntas. Así nace esta invitación de Sebastián, a generar un texto particular y activo, uno que se desenmarque de la normativa del catálogo de galería o texto “de compañía” de la obra de arte, con el anhelo de dejar de pensar la obra, sólo como una cosa material, que debe su existencia exclusiva al sistema del arte que lo cobija, y por otro lado, dejar de repetir el modelo del texto como “un subordinado más” en toda esta ordenación.

 

Para intentar desgarrar el tedio de esta jerarquía y en convicción personal de que el quehacer artístico es, sobretodo, inmaterialidades y desplazamientos (que generalmente se inician antes y acaban después de cualquier pasaje legitimador), es que mi respuesta a esta invitación de Sebastián, de repensar el formato del texto, es proponer un cuerpo textual activo, construido –y reconstruido- desde la distancia. Enunciando ese espacio evanescente, vacío y cotidiano, entre el tiempo y espacio de una performance ya realizada, y de otra, en proceso de realización.

 

Así es como aprovecharé mi distancia física para pensar y reconstruir el registro de la performance Bordes de un vacío, realizada en noviembre del 2015, Parque Inés de Suárez, Santiago de Chile, desde un punto estratégico de observación: el de la no videncia, cual arqueóloga que recoge piezas para reconstruir una realidad jamás vivida, pero posiblemente repetible en un futuro. Es en lo repetible del texto, donde ésta reconstrucción textual de la performance Bordes de un vacío, se propone aquí al espectador, como un presunto guión “abierto”, lleno de variantes contextuales, similitudes y diferencias, de desencajes y desaciertos, de lo que acontecerá como performance en Fuga, el día 8 de junio del 2016, Galería Patricia Ready, Santiago de Chile.

El texto será esa prótesis entre una performance y otra. Un relato imaginario acerca de Bordes de un vacío, que nace de una necesidad de dar sentido al presente de Fuga. Su punto crítico, está en el hecho de que nunca recuperaremos el pasado y aun así, seguimos invocándolo para generar estados de emergencia.

 

La pregunta que sugiere éste texto, cuestiona lo repetible y lo irrepetible del relato histórico, cuestiona los comportamientos del cuerpo como encarnación de ese relato histórico, cuestiona también los estados de obediencia y por lo tanto, de emergencia que éstos necesitan, y con ello se pregunta por los momentos de “quiebre” y discontinuidad, en que lo guionizado y lo representado se desconfiguran, abriendo una grieta donde la fuga es posible.

 

 

Ésta es una invitación abierta a sostener este guión entre las manos y “tomar lugar”, para ser parte observadora y activa de ésta Fuga en acción.

 

 

[1] Maurice Blanchot. La escritura del desastre, p. 13. Caracas, Monte Ávila Editores, 1990

 

 

1

 

ESCENARIO SOCIAL

 

 

(todo escenario es social, como toda espacialidad es posible escenario. La complejidad está en no reconocerse -aún- como agente de una escena)

 

  

Galería Patricia Ready, 19:30 p.m.

Tarde oscura de junio, miércoles. Luz artificial. El espacio blanco está preparado e intencionalmente tensado de elásticos. Una persona se mueve de un lado para otro, asegurándose de los últimos detalles. Poco a poco, los visitantes llegan. Van ocupando el espacio de la galería intuitivamente, acercándose a los objetos, cuestionándoles en silencio. Algunos sostienen éste libro entre sus manos. Lo cierran, lo vuelven a abrir. El tiempo se dilata en ese momento, el grupo se concentra como una gota. La fuga está a punto de suceder.

 

Parque Inés de Suarez, 10:30 a.m.

Una mañana luminosa, un sábado de noviembre. A esa hora, todavía hay poca gente en el parque. A las 10:30 aproximadamente, una persona se acerca desde una esquina del cuadrante, camina atravesando el césped y se detiene en un área despejada. Ahora está completamente visible y observa su alrededor atentamente. Parece dibujar un perímetro incierto con la mirada a la altura de sus ojos, entre árboles y farolas. Lleva un bolso consigo. Lo abre y descubre un interior lleno de ovillos de elástico blanco. La persona espera. Al cabo de unos minutos, algunos transeúntes divisan a la persona en espera y se acercan de una en uno, de a dos. La persona ya no está sola, lentamente, se ha convertido en grupo.

 

 

 

2

 

GUIÓN PARA CUERPOS EN FUGA

 

 

(éste guión es una reconstrucción imaginaria, escrita a partir de testimonios e imágenes de quienes participaron en la performance Bordes de un vacío, Parque Inés de Suárez, 2015, para establecer un puente hacia la lectura de la performance Fuga.)

 

 

(Galería) Los cuerpos se acercan uno a uno. Él coloca en cada brazo izquierdo, una banda, un fragmento elasticado. Lo accesorio no es lo secundario, ni lo innecesario, sino el detalle “tensional” que nos da acceso a otra dimensión de la realidad.

 

(Parque) Los cuerpos se acercan uno a uno. Cada cuál recoge del bolso de él, dos ovillos de elástico. Un ovillo será para la mano derecha y el otro será para la mano izquierda. Él, organiza los cuerpos en fila, los instruye y les otorga un número (ninguna mano quedará libre). Entonces da la orden. Siempre hay un primero en obedecer.

 

 

 

Cuerpo 1 (de pie)

Cuerpo 1 (de pie)

Cuerpo 1 rompe fila. Camina dudoso ante los ojos de los demás. Elije un árbol y se acerca. Anuda el extremo de uno de los ovillos elásticos a una rama alta. Luego ata el otro extremo a su muñeca izquierda. Repite lo anterior con la otra muñeca (derecha). Con manos atadas, camina hacia el centro del cuadrante. Tensiona las líneas elásticas con sus brazos y con todo su cuerpo. Cuando las líneas son rectas y tensas, se acuesta sobre el césped y se queda ahí.

 

Cuerpo 2 (de pie)

Cuerpo 2 (de pie)

Cuerpo 2 le sigue al primero. No recibe una orden, la mirada aprende a seguir por osmosis. Va hacia un árbol y busca las ramas altas. Anuda una y otra con cada extremo de los elásticos. Desenvuelve los ovillos al andar, los anuda a sus muñecas y ahora, tensa, tensa, tensa, tensa, tensa, tensa, tensa, tensa. Hasta tender al suelo.

 

Cuerpo 3 (de pie)

Cuerpo 3 (de pie)

Cuerpo 3 repite minuciosamente la acción de cuerpo 2, hasta el suelo. Entonces, respira-aguanta, respira-mantiene, respira-sostiene, respira-espera, respira-aguanta, respira-tensa, respira-mantiene, respira-sostiene, respira-acepta, respira-lucha.

 

Cuerpo 4 (de pie)

Cuerpo 4 (de pie)

Cuerpo 4 ha roto fila casi seguido de cuerpo 3. Su andar es desenvuelto, como si su deseo no hiciese caso al orden dominante. Se estira con todo el cuerpo y anuda el extremo de su elástico a la parte alta de una farola. Enseguida se desplaza a otra farola distante y repite la acción, entre una y otra, amarra respectivamente sus manos. Camina con los brazos en alto, estira y elije un lugar para descansar.

 

Cuerpo 5 (de pie)

Cuerpo 5 (de pie)

La mano derecha es amarrada por la izquierda, con ayuda de sí misma. Igual la izquierda, que se deja y se ayuda a amarrar. Los nudos son simples pero efectivos. Cada mano sostiene sus tensores. Cuerpo 5 controla su propia tensión al caminar. Se acuesta en el concreto y las manos tensadas quedan en alto.

 

Cuerpo 6 (de pie)

Cuerpo 6 (de pie)

Cuerpo 6 decide amarrarse a unos juegos de niños. Al marco de un columpio la mano izquierda y una casita la mano derecha. Camina de espaldas con los brazos extendidos. Cuando alcanza la tensión necesaria, los pliega hacia su pecho cruzándolos. No puede retroceder más. Se acuesta sobre el césped a descansar.

 

Cuerpo 7 (caminando)

Cuerpo 7 (caminando)

Cuerpo 7 se toma su tiempo. Camina mirando de un lado a otro, los cuerpos que ya han salido al amarre. Se distancia del grupo como para ampliar el campo de acción. Su tensionar -de un árbol hacia la esquina-, abre el espacio para los cuerpos que vendrán.

 

Cuerpo 8 (acostado)

Cuerpo 8 (acostado)

Cuerpo 8 sigue a cuerpo 7. Le sigue en su impulso y apertura. Amarra sus extremos a un árbol y a un poste indistintamente. Se expande diagonalmente atravesando las tensiones de cuerpo 4 y 5. Se acuesta lo más distante que sus manos tensadas puedan aguantar.

 

Cuerpo 9 (acostado)

Cuerpo 9 (acostado)

Cuerpo 9 tensa su cuerpo en el suelo. Se acuesta de tal manera, que su vista sigue las líneas de sus amarras en fuga hacia el árbol que las sostiene. Aguanta a la espera de ser liberado.

 

Cuerpo 10 (acostado)

Cuerpo 10 (acostado)

Las ataduras bordean firmemente las muñecas de cuerpo 10. Los brazos están estirados a lo largo de la cabeza y reposados en el césped. Las manos empiezan a tomar un color rojizo cada vez más intenso. Sus ataduras blancas cruzan en líneas rectas el espacio entre cuerpo 10 y los arboles que lo tensan.

 

Cuerpo 11 (de pie, atando)

Cuerpo 11 (de pie, atando)

Cuerpo 11 amarra dos ramas de dos árboles diferentes, de izquierda a derecha. Camina de espaldas, tensando. Ha cruzado los elásticos accidentalmente del punto derecho al izquierdo y del punto izquierdo al derecho. Se acuesta en el suelo con una X entre las manos.

 

Cuerpo 12 (acostado)

Cuerpo 12 (acostado)

Cuerpo 12 mira al cielo, acostado, con los codos doblados en el césped y las manos en alto, laxas, cayendo sobre las muñecas. Cuerpo 12 espera a ser liberado. Otros dos cuerpos con elásticos pasan sobre cuerpo 12, mientras éste mira el cielo.

 

Cuerpo 13 (caminando)

Cuerpo 13 (caminando)

Cuerpo 13 termina de atar su muñeca izquierda y se moviliza en dirección diagonal hasta un grupo de cuerpos acostados. Se acuesta con ellos a aguantar la tensión.

 

Cuerpo 14 (caminando)

Cuerpo 14 (caminando)

Cuerpo 14 termina de atar su muñeca derecha. Camina lento y de espalda, tensando sus elásticos cuidadosamente. No tiene prisa. Tensa derecha izquierda, izquierda derecha como si se encumbrara a sí mismo.

 

Cuerpo 15 (de pie)

Cuerpo 15 (de pie)

Cuerpo 15 no lo tiene claro. Espera al siguiente cuerpo para imitar con exactitud sus pasos. Se acuesta sin perder de vista a cuerpo 16.

 

Cuerpo 16 (caminando)

Cuerpo 16 (caminando)

Cuerpo 16 amarra los extremos de sus elásticos a un árbol y los otros extremos a sus muñecas. Nota que alguien imita sus movimientos sin siquiera mantener distancia física. Intenta hacer algo absurdo, como saltar por arriba de un cuerpo ya acostado para liberarse del que lo sigue. No lo consigue. Cuerpo 15 le copia hasta en la manera de dejarse caer al suelo.

 

Cuerpo 17 (caminando)

Cuerpo 17 (caminando)

Cuerpo 17 camina amarrado. Su cuerpo direcciona las ataduras izquierda y derecha. Eleva los brazos por sobre la cabeza intentando mantener la altura de los elásticos. Busca una regularidad en su acción. Desciende lentamente hasta la horizontal. Se mantiene en su postura hasta que él venga a liberarle.

 

Cuerpo 18 (acostado)

Cuerpo 18 (acostado)

Ya tensado, cuerpo 18 se acuesta en relación a los otros cuerpos. Mientras decide la ubicación para dejarse caer, observa con atención la trama de líneas rectas que componen el espacio.

 

Cuerpo 19 (acostado)

Cuerpo 19 (acostado)

Cuerpo 19 atraviesa un cúmulo de cuerpos acostados. Distribuye su peso sobre el suelo. Concentra toda su atención en la fuerza que jala de sus brazos. Después de un rato, sus manos ya no se sienten como propias, sino más bien, como cosas ajenas con las que se carga.

 

Cuerpo 20 (acostado)

Cuerpo 20 (acostado)

Cuerpo 20 lucha por no perder la forma humana (masculina). Por no perder ni la razón ni la fuerza.

 

Cuerpo 21 (acostado)

Cuerpo 21 (acostado)

La mano izquierda de cuerpo 21, pasa del rojo al moráceo, los dedos pequeño y anular, se vuelven blanquecinos. La mano derecha tiene mayor resistencia y está en un ángulo más favorable que la izquierda. Cuerpo 21 rueda dos veces por el suelo para cambiar de postura. Se acerca un poco más a la fuente de tensión.

 

Cuerpo 22 (caminando)

Cuerpo 22 (caminando)

Cuerpo 22 se acerca con las manos amarradas a un grupo de personas que observan y ríen, sentadas en el césped. Se acerca a ellas y se acuesta a sus pies. Hace como si no estuviesen ahí.

 

Cuerpo 23 (acostado)

Cuerpo 23 (acostado)

Cuerpo 23 está acostado en el césped, concentrado en la tensión de las manos. Alguien se acerca y casi sin detenerse, corta uno a uno, las ataduras de sus muñecas. El elástico rebota contra sus nudos y cae al suelo.

 

Cuerpo 24 (acostado)

Cuerpo 24 (acostado)

Cuerpo 24 espera, aguanta, observa, compara, respira, piensa, repite, tensa, relaja, acomoda, cuenta con, imagina que, dice, canta. Todo de la piel hacia dentro. La interrumpe el corte de los elásticos.

 

Cuerpo 25 (acostado)

Cuerpo 25 (acostado)

Un corte seco en el elástico de la mano izquierda, hace revotar toda la mano de súbito. Seguido, un corte igual de seco hace revotar la mano derecha también. Se percibe como un movimiento rítmico de ambas manos de cuerpo 25.

 

Cuerpo 26 (acostado)

Cuerpo 26 (acostado)

Cuerpo 26 se mueve en el suelo, se estira, se acomoda. Recupera las partes que le habían sido quitadas. Se gira apoyando las manos.

 

Cuerpo 27 (de pie)

Cuerpo 27 (de pie)

Cuerpo 27 se pone de pie.