



FRICCIÓN Y RESISTENCIA
Performance
Cintas elásticas
Locación: Governors Island, New York
Fotografia: Alexandra Claudette, Marisa Caichiolo
5 de Julio, 2026
Existe un diálogo secreto entre la fibra que cede y el músculo que resiste. Este proyecto no es solo la construcción de un objeto, sino la arquitectura de un colapso.
Los elásticos que aquí se acumulan, unidos uno sobre otro para alzar un muro tensor, traen consigo lo que fue Lentificar: aquel murmullo del tiempo que transcurre sin ser visto. Hoy, ese tiempo se ha vuelto masa, peso y herida. Al arrojar mi cuerpo contra esta red, el material y la carne se reconocen en su fatiga; el elástico ya no solo mide el tiempo, ahora mide mi capacidad de no quebrarme.
Mi cuerpo se convierte en un nexo tectónico. Si en Estratos de Resistencia mi piel fue el ancla que unió las paredes de la tierra, aquí la lucha se vuelve rítmica, una pulsación de fuerza y desgaste contra la verticalidad del muro. Es la traducción somática de una violencia silenciosa: la misma que habita en Línea de tierra, donde el arrastre sobre el pavimento es un rito de pertenencia y erosión.
Resistir es, ante todo, una forma de habitar la tensión. El uso del elástico funciona como un indicador del límite. Es la imagen de una civilización que estira sus recursos y sus cuerpos hasta el borde del desgarro. En el retorno violento de la banda, en el dolor real de la fricción y en el desgaste de la fibra que pierde su memoria, se revela la verdad del paisaje: somos una fuerza de producción enfrentada a su propia finitud.
La repetición del gesto contra el muro tensor busca la "lucha descarnada". Es un ejercicio de resistencia donde el cuerpo no busca vencer al material, sino habitar la tensión. Es una imagen cruda de cómo la civilización estira los recursos y los cuerpos hasta el límite. Este muro no es una frontera, es el umbral donde el cuerpo deja de ser entidad para volverse geografía en disputa.